El problema de Miluka una niña ángelical, según ella, eran sus pocos años: cinco que no la permitían subir sola en el ascensor; teniendo que esperar a su madre. Sentada sobre la bolsa de libros en el rellano de la escalera, aquella tarde con la cabeza y las manos entre las rodillas, algún suspiro con lágrima, por lo bajo se escapaba. La señora mayor que ya conocía pregunta:
— ¿Qué haces, porqué lloras Miluka?
—Mi mamá no está y no puedo subir en el ascensor porque soy pequeña.
—Con quién has venido del colegio? —Con mi amiga Paula y su hermana que ya es mayor: mi mamá fue con mi hermanito al médico y no ha llegado.
—Puedes subir conmigo, yo soy mayor y te acompaño—
—SÍ, pero mi mamá dice que no suba con extraños. —¡Pero bueno! es que no me conoces. —Sí, pero tengo que obedecer a mi mamá para que no me regañe.
—Buen consejo por parte de tu madre, pero hazte la cuenta que vas con tu abuela y te quiere .
En ese momento llegó la mamá y el niño con anginas según el médico diagnosticó. Se abrieron a la vez, el Cielo y el ascensor para Miluka esa niña dulce y pequeña angustiada por crecer, que secándose las lágrimas con el dorso de las manos de un salto, impaciente, colgada del cuello de su mamá le entregó el dibujo que con tanto entusiasmo le había hecho como regalo para el día de la madre.
Carolina
Mucha ternura en tu niña. Es chulo
ResponderEliminarMuy bonito, Carolina
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