Cuando llega el silencio, se ordenan y aparecen estas historias.

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miércoles, 24 de noviembre de 2021

Donde se esconden mis miedos

 



 

PÁNICO

 

A enterrarte.

Que te borre mi memoria,

que la pierda.

A sentir hambre sin despensa

llorando ante un pecho vacío.

Que la tierra no de nada,

ajada, esperando la lluvia.

Que olvide preguntar, si ya comiste.

Agotar las existencias.

Que se cuele el mar por el abismo.

Clavarme un puñal de remolinos.

Una pistola entre los dientes.

Catapultas de piedras incandescentes.

Con fe, ir al infierno,

Sin fe, salvarme

Y esta herida que no cesa.

 

 

 

 

 


                                                                                                 Título: Donde se esconden mis miedos.

16 de noviembre 2021.

Sulzerain/Julia García.

 

 

 


lunes, 22 de noviembre de 2021

 

RECETAS ALQUÍMICAS

La abuela Guillermina siempre deseo que su tesoro más preciado, el libro de “Las recetas alquímicas”, heredado generación tras generación por el miembro de la familia más idóneo para ello, fuera para su nieta mayor Lucia, pues Guillermina veía en ella el don de la alquímica desde el mismo día que nació. Cada heredero tenía el privilegio de mantener el libro actualizado para su época, pero conservando la tradición, la solera y la magia del recetario. El libro contenía, además de recetas de deliciosas comidas, fórmulas mágicas para cada estación del año y necesidad anímica del momento.

Ahora Lucia iba a estampar su sello personal con una receta elaborada con un pedacito del alma de cada fórmula mágica allí registrada más su aportación única:

Receta: “Elixir sueños de otoño”.

En un frasquito de cristal azul de 150 ml se echa:

―  22 gotitas del rocío recogido en los pensamientos cárdenos que florecen a mediados de septiembre.

―7 estambres de una rosa amarilla que se marchita a principios de octubre.

―  1 pizca de polen de violetas.

―  9 pétalos de clavel blanco.

―1 pizca de fragancias de lavanda, tomillo y geranio.

―  75 ml de agua pura de manantial.

Todo ello se agita bien en el frasquito y se deja reposar 3 horas en un lugar fresco y oscuro.

Pasado ese tiempo el elixir ya estará listo para su uso:

Por la mañana al despertarse tomar 3 gotas de la formula y por la noche verter unas gotitas del elixir sobre la almohada de la cama antes de acostarse.

Duración de remedio mágico: 21 días. 

Esta receta alquímica aportará a tus sueños el toque mágico que precisas en estos momentos.

Maribel

jueves, 18 de noviembre de 2021

POEMA INSPIRADO EN "EL GRITO" DE EDVARD MUNCH

 

 

      "El grito"  de Edvar Munch


CLAROSCURO 

Me niego.

No soporto escuchar el estallido

del silencio que ocupa mis vacíos.

No vuelvo la cabeza,

acaso lo que vea

me alcance y atrape para siempre.

Deseo vivir solo,

ignorante a las curvas del peligro,

admirando desde arriba el precipicio.

Ondulante disfrute el balanceo

que  lleva del éxito al fracaso.

¡Deseo estar siempre en la sombra!

¡Que no me roce el sol ni el ocaso!

tengo  fina la piel y duro el corazón.

Para otros, los mundos inventados,

los cuentos de confeti y caracola,

yo solo amo las olas, por ser olas

y el viento arrebujado entre las rocas,

buscando la salida al otro lado.

Por eso cierro los oídos,

así, ignoro lo  que ruge y os envuelve,

rechazo el artificio que ha crecido

bajo el  mágico pincel de los artistas,

con colores que emborronan a su antojo

lo blanco y lo negro de la vida.

Porque sigo teniendo la piel fina

y cada vez, más duro el corazón.

 

Grétel 03/11/21

miércoles, 17 de noviembre de 2021

EXTRACTO DEL DIARIO PERSONAL DEL PINTOR NORUEGO EDVARD MUNCH

(Texto inspirado por el cuadro de Munch, El grito)


23 de enero de 1892

El grito que me despertó esta mañana ¿Fue real o producto de una imaginación avivada por la absenta?

No suelo recordar sueños, pesadillas o nombres de personas mediocres. Sin embargo, puedo describir lo vivido esta madrugada mientras trataba de apaciguar la borrachera debajo de las mantas.

Me vi rodeado de gente. Mucha. Como no había visto en mi vida. Edificios de cristal, altos como montañas, impedían ver el gris del cielo. La multitud pasaba rauda a mi lado. Vestían ropas muy diferentes a la mía y de infinitos colores.

No se miraban a los ojos. Todos, sin excepción, caminaban pendientes de lo que sucedía en un pequeño cuadro que portaban en la mano. Llevaban, además, unos tapones en los oídos. Por eso hablaban dando voces.

Pude reconocer mi idioma, aunque sonaran palabras extrañas. Daba igual, no necesitaba escuchar más semejantes mensajes carentes de sentido y trascendencia.

Eran personas vacías, cáscaras veloces resquebrajándose a causa del ruido que salía de sus bocas.

El bullicio logró hacer eco en mi pecho, que empezó a convulsionar a medida que esa gente extraña se movía cada vez más deprisa. Sus voces acabaron fusionándose en un único estruendo.

Tuve que taparme los oídos e intentar gritar más alto. Así evitaría oir la podredumbre que trataba de asfixiarme.

Gracias a Dios, tuve éxito en mi cometido. Pude huir de aquel Infierno colmado de almas estúpidas y desperté embarrado en mis vómitos pero arropado con el silencio.


JuanJo González