Cuando llega el silencio, se ordenan y aparecen estas historias.

Cuando llega el silencio, se ordenan y aparecen estas historias.

jueves, 30 de mayo de 2019

Voces ajenas
Se quebró aquella gran amistad que nació en la infancia, y solo porque decidimos escuchar voces ajenas a nuestra historia. 

Hilos
Un hilo invisible cosió nuestras vidas una mañana de primavera, y un hilo visible separó nuestros destinos una noche de otoño.

El estanque 
Con cada pequeño paso que daba se iba agrietando la fina capa de hielo que cubría el estanque del jardín de las Hadas de Plata.

Las alas
En un aleteo feroz por escapar de aquella flor pegajosa se rasgaron las alas de la mariposa de lunares amarillos.

Maribel Ayala

lunes, 20 de mayo de 2019


LOS APUNTES DE LA MIRILLA

La gran pasión de Ramón, desde su traslado a un piso en la ciudad, es observar por la mirilla de la puerta de su casa. Así, se ha enterado de muchas cosas de la vida de sus vecinos. Sigilosamente, sin ser visto y sin que nadie se entere.

Tiene un cuaderno donde va anotando todas las cosas más significativas, según su parecer, de cada uno de los inquilinos a los que espía. Como dispone de bastante tiempo libre, entre otras cosas, se ha apuntado a un “Taller de Escritura Creativa”, y en esas sesiones consulta sus “apuntes de la mirilla”, como él los llama, y partir de ellos escribe relatos, cuentos o la creación literaria correspondiente a ese día.

Una vez incluso hasta fue felicitado por una composición poética inspirada en sus “apuntes de la mirilla”.

Maribel Ayala


domingo, 19 de mayo de 2019

Rompiendo

Se rompe el hilo
que sujeta el amor,
mantiene la amistad
que lleva al destino.
Se rompe el alma
con desgarro
como la porcelana fina
al menor descuido.
-------------------------------
Se rompe el cielo
con rayos y truenos
en el mar rompen las olas
a merced del viento.
Se rompen los platos
el abrigo y la saya
con tanto camino,
abre la boca el zapato.

---------------------------------
Camino de la fuente
se rompe el botijo
llanto de la niña,
temerosa de castigo.
El esquimal rompe el hielo
con el ánimo de pescar.
El volcán rompe el silencio
con su lava quema la tierra.

-----------------------------------
Seca la mies,
sucumbe al viento su tallo;
máquinas rompen su espiga,
sacan el grano.
De risa se rompe el espejo
al ver mi cara
más reí yo compañero,
antes que tu llegaras.

Carolina Escudero Viyuela
(mayo 2019)

jueves, 9 de mayo de 2019

IN FRAGANTI

6 de la mañana. Lunes laborable, cómo no. De esto que llamas al ascensor y mientras esperas en el descansillo sientes la necesidad de aliviarte. Te deleitas con tu creación sin temor a ser pillado "in fraganti". Sólo los pringaos madrugamos tanto. Y te preguntas cómo semejante cloaca puede residir dentro de ti.

Tu corazón vuelca al oir ruido de tacones y abrirse la puerta del sexto D, de dedo. ¡Tenía que ser el D, joder! Donde se acaba de mudar un pibonazo.

LLeva los cascos con la música a tope. Menos mal, tal vez esté usando al cien por cien su sentido del oído y preste menos atención al del olfato.

- Buenos días.
- Buenos días.

¡Lo que tarda el maldito ascensor! Ahora toca silencio incómodo. Puedo oir sus fosas nasales dilatándose. La miro de reojo y veo su rostro palidecer a medida que inspira el aire enrarecido de la estancia. Comienza a tambalearse levemente.

¡Ya está aquí! ¡Mi salvación! Abro la puerta raudo. Mi único deseo es que semejante fetidez no baje con nosotros. Al cabo de un par de segundos huelo que no es así, sigue mi rastro como un sabueso inglés. Oigo su música detrás de mí. Debe ser cinéfila, «Lo que el viento se llevó». Por desgracia aquí el viento no se ha llevado nada. 

Planta segunda. Detecto toques de su perfume de Chanel entremezclados con mi esencia más íntima. Parece que la cosa se va disipando. Sus rodillas flojean. ¡Por Dios, que lento baja esto!

Planta baja. ¡Por fin! Sostengo la puerta y le cedo el paso caballerosamente.

- ¡Hasta luego, que tenga un buen día!, le digo con mi mejor sonrisa para intentar paliar el desagravio. Ni siquiera me mira. Sale del portal como alma que lleva el diablo a pesar de estar recién fregado. Casi se estampa con un macetero de granito.

Fue la última vez que la vi. Unos meses después me enteré que cambió de barrio. Yo por mi parte he ganado en salud. Desde aquel funesto incidente dejé de usar el ascensor.




JuanJo

miércoles, 8 de mayo de 2019

Ser pequeña


El problema de Miluka una niña ángelical, según ella, eran sus pocos años: cinco que no la permitían subir sola en el ascensor; teniendo que esperar  a su madre. Sentada sobre la bolsa de libros en el rellano de la escalera, aquella tarde con la cabeza y las manos entre las rodillas, algún suspiro con lágrima, por lo bajo se escapaba. La señora mayor que ya conocía pregunta:

— ¿Qué haces, porqué lloras Miluka?
—Mi mamá no está y no puedo subir en el ascensor porque soy pequeña.
—Con quién has venido del colegio? —Con mi amiga Paula y su hermana que ya es mayor: mi mamá fue con mi hermanito al médico y no ha llegado.
—Puedes subir conmigo, yo soy mayor y te acompaño—
—SÍ, pero mi mamá dice que no suba con extraños. —¡Pero bueno! es que no me conoces. —Sí, pero tengo que obedecer a mi mamá para que no me regañe.
—Buen consejo por parte de tu madre, pero hazte la cuenta que vas con tu abuela y te quiere .
En ese momento llegó la mamá y el niño con anginas según el médico diagnosticó. Se abrieron a la vez, el Cielo y el ascensor para Miluka esa niña dulce y pequeña angustiada por crecer, que secándose las lágrimas con el dorso de las manos de un salto, impaciente, colgada del cuello de su mamá le entregó el dibujo que con tanto entusiasmo le había hecho como regalo para el día de la madre.

Carolina

viernes, 3 de mayo de 2019

¡DIN DON!

- ¡Din don!

- Qué raro, hace años que no suena el timbre.

- ¡Din don!

- ¿Quién será? ¿Algún comercial? Que le den. Al último que abrí me cambió de compañía de la luz sin darme cuenta.

- ¡Din don!

- ¿Y si es un vecino? Espero que no sea por algo urgente. No pienso abrir. Mi pijama parece un colador oxidado.

- ¡Din don!

- ¡Joder que insistencia! Me acercaré con sigilo y me asomaré por la mirilla. Espero que el crujido de mi rodilla no me delate como la última vez.

- ¡Din don!

- ¡Hostia! ¡No hay nadie en el descansillo!

- ¡Din don!

- ¿Quién es? ¡Para ya!

- ¡Din don!

- ¡Que pares cojones!

- ¡Din don!

- ¡Voy a abrir eh! ¡Y llevo un cuchillo!

- ¡Din don!

- ¡Qué cabrones! Han puesto celo en el timbre.

- ¡Mierda! ¡La vecina! A ver como explico yo lo del pijama y el cuchillo jamonero.





JuanJo






miércoles, 1 de mayo de 2019

Reflexión

Es inútil negar a la mente el derecho a pensar, cómo no se puede negar la comida al hambriento, así sin palabras, suelta lo que le parece y aquí está pidiendo perdón si hubiese algo que perdonar.
Partiendo de la base que nadie es más que nadie, según dice en su libro un señor de Cantabria, se habrá de entender que todos tenemos los s mismo s derechos, si estamos al corriente de pago en los impuestos - incluso aún sin estarlo como seres humanos.
El mundo debería pesar y digo bien por arriba, por la vejez y la casa por el tejado, así en vez de subir escaleras las bajaríamos, evitando batacazos. Y no perderíamos años de aprendizaje que al final no interesan, no sirve para nada, si acaso para dar la tabarra al más próximo de los prójimos si está dispuesto a soportarla
(Incompleto)....
Carolina

¿QUIÉN DA LA VEZ?

- Bona tarda. ¿Es usted el último?

- No, es aquella señora que está allí sentada. La de los tentáculos.

- Ah, vale. ¿Cuánto tiempo lleva en la cola?

- Pues como una hora. Y va para largo. Ya me podrían dar la Paciencia como superpoder. ¡Estoy harto de estar aquí de pie!

- La burocracia ya se sabe. ¿Qué superpoder tiene usted?

- Me convierto en sapo cuando llueve.

- ¡Non fotis! Vaya faena ¿no?

- No se crea. Así voy evitando charcos y atascos a brincos. Por no mencionar lo del tamaño de mi lengua.

- Visto así son todo ventajas.

- ¿Y usted?

- Vengo a que me cambien el mío antes de que se me pase el período de prueba. No estoy muy contento con los resultados.

- ¿Cual es su superpoder?

- El diario «La Vanguardia» me ha bautizado como El Caganer Enmascarado. Con eso se lo digo todo.

- Ya decía yo que olía raro. Le cedo mi puesto que parece que va a llover.




JuanJo