- Qué raro, hace años que no suena el timbre.
- ¡Din don!
- ¿Quién será? ¿Algún comercial? Que le den. Al último que abrí me cambió de compañía de la luz sin darme cuenta.
- ¡Din don!
- ¿Y si es un vecino? Espero que no sea por algo urgente. No pienso abrir. Mi pijama parece un colador oxidado.
- ¡Din don!
- ¡Joder que insistencia! Me acercaré con sigilo y me asomaré por la mirilla. Espero que el crujido de mi rodilla no me delate como la última vez.
- ¡Din don!
- ¡Hostia! ¡No hay nadie en el descansillo!
- ¡Din don!
- ¿Quién es? ¡Para ya!
- ¡Din don!
- ¡Que pares cojones!
- ¡Din don!
- ¡Voy a abrir eh! ¡Y llevo un cuchillo!
- ¡Din don!
- ¡Qué cabrones! Han puesto celo en el timbre.
- ¡Mierda! ¡La vecina! A ver como explico yo lo del pijama y el cuchillo jamonero.
JuanJo
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