Cuando llega el silencio, se ordenan y aparecen estas historias.

Cuando llega el silencio, se ordenan y aparecen estas historias.

miércoles, 27 de febrero de 2019

El agua

Al entrar en la ducha el agua era .... agua.

Estábamos en la estación 747 en la órbita de Acuario desde hace ya 1 año. y ahora preparamos la vuelta a la tierra. Ya habíamos acabado, pero no por haber finalizado sino por falta de presupuesto para seguir con la investigacion. Sería igual que la ida, entraríamos en las vainas de sueño para el viaje que duraría 2 años y ahora tocaba ducharse para el evento.
Está aventura me la plantee como cualquiera de los colegas médicos que salían al extranjero para hacer currículum; pero yo haría algo más, iría al 'extranjero total', iría al espacio exterior. Y así fue.
Pero el agua, el estar sin agua no lo soportaba.
Sin sentir su frialdad en los ríos, su abrazo en el mar o su fuerza en la ola.
Sentirla dentro o irse entre los dedos. 
Reír al chapotearla en los charcos o al llorar cálida en mis mejillas.
Verla con cuerpo en los carámbanos de los tejados o esponjosa, cómo algodón dulce, en las nubes. 
El agua de la tierra.
Pero aquí no hay agua ni en la ducha. La limpieza es por vapor higiénico sintetizado, eso sí, sale por una ducha.

Salí de la ducha de agua cómo flotando, desnuda, chorreando. Y lenta, muy lentamente, fui a mi habitación. Entraba ya la calidad luz del sol y la maleta estaba aún por cerrar.
La mire, como se mira a la locura, y no la cerré.
Mi viaje al espacio exterior había acabado antes de empezar.

Mercedes

MORALEJA



Bebí tanta gaseosa que cuando salí del bar empecé a elevarme como un globo. Me agarré al bolso de una señora y enfilé directamente hacia la copa del árbol más próximo. Al pasar intenté agarrarme a una de las ramas, en un desesperado intento de sujetarme, pero subía con tanta fuerza y la rama era tan frágil, que no logré mi objetivo.  
Cada vez más lejos, escuchaba la voz de la dueña del bolso:

_¡Al ladrón, al ladrón! -gritaba como una posesa_ ¡Se lleva mi bolso!, ¡Mi vida entera va en él!.

Mientras, yo seguía mi periplo a 300 metros de altura. Pasado el susto, y como soy de aprovechar el tiempo, decidí tomármelo con calma y empecé a sacar cosas del bolso, que parecía de cuero bueno; por si alguna fuese de utilidad: una agenda, kleenex, sombra de ojos, perfume, pantis, dos pares de gafas, monedero, tickets de descuento del supermercado… Prácticamente había vaciado el bolso, cuando encontré un gurruño de papel. Era el recorte de un artículo, cuyo título rezaba: “Google: El conocimiento sin límites”. Así pues, saqué el móvil y como tenía muy buena cobertura busqué: “Descenso rápido e indoloro con acúmulo de gas”, y ante mí apareció la solución.

MORALEJA: Es importante usar las palabras correctas para resolver cualquier situación, si queremos obtener el resultado deseado.

Amoniaco

El cadáver del cazador de mariposas apareció en su gabinete, cosido a alfilerazos.
Las vitrinas donde guardaban su preciosa colección estaban 
vacías y un intenso olor a amoniaco, le hizo abrir las ventanas al Inspector de policía.
El inspector Carrión esperó unos instantes a que se disolvieran los 
efluvios del amoniaco y el aire fresco de la mañana le hizo agudizar los sentidos.
Tras una ronda de preguntas en el entorno, un detalle trivial un susurro 
inteligible de la viuda, le dio la pista de su implicación en el crimen.
Sería largo y tedioso el contar todo el procedimiento. Carrión demostró que los alfilerazos no fueron la causa de la muerte.
Tampoco el móvil fue el robo de las mariposas.
Debo dejar la explicación para otro momento, continuaré después con el informe. 
El comisario reclama mi presencia.

Eugenio | 

PUNTO DE ENCUENTRO

- El cadáver del cazador de mariposas apareció en su gabinete, cosido a alfilerazos. Las vitrinas donde guardaba su preciosa colección estaban vacías y no hay señales de haber forzado entrada alguna.

- ¿Dejó alguna pista el asesino?

- Sólo si conoces chino cantonés arcaico.

- ¿Perdón?

- La disposición de los alfileres, querido Watson. Es un antiguo pictograma de un dialecto hablado en la provincia meridional de Guangdong.

- Vaya. ¿Por qué será que no me sorprende que usted sepa chino cantonés arcaico?

- Hay muchas cosas de mí que aún no conoce, querido Watson.

- ¿Y qué pone?

- Un lugar, un momento. Es una cita.

- ¿Y el robo de las mariposas?

- Bien conocido es, querido Watson, que la solución de polvo de ala de mariposa mezclada con goma arábiga en proporción de uno a cuatro es un poderoso afrodisíaco muy utilizado en Indochina.

- Vamos, que te pone como un semental del condado de Hanover.

- Doctor Watson, modérese por favor.

- Ejem, le ruego me disculpe. Pues parece que este caso apunta a Fu ManChú.


- Elemental, querido Watson.


JuanJo González

martes, 26 de febrero de 2019

La caja de costura

El cadáver del cazador de mariposas apareció en su gabinete, cosido a alfilerazos. 
La vitrina donde guardaba su preciosa colección estaba vacía y 
el mayordomo se encontraba desmayado en suelo, debajo de una de las ventanas que daban al jardín y con una caja de costura a su lado, 
destrozada. 
También fue hallada la criada detrás del enorme sofá, sin 
sentido y con una brecha en la cabeza.
El inspector Manglano se hizo cargo del caso, empezando a interrogar a la cocinera, la cual llegaba en ese momento de la compra con dos bolsas en las manos. 
Pero no pudo terminar todos los interrogatorios hasta pasados dos 
días, aunque él ya sabía quién había sido el asesino nada más leer la 
autopsia realizada al cazador.

Maribell Ayala Liquiñano | 

sábado, 23 de febrero de 2019

Alquimia

Oscuridad, naces de la nada,
te instalas en lo profundo de mi alma,
envuelves mi vida con tus alas negras,
y luego en una alquimia
de mágica transformación
desapareces cuando te arrullo
y te integro en mi corazón.

Maribel Ayala

Tu

!Me desperte! ¿Que ha sido? ¿Una pesadilla? Todo esta oscuro, la nada es la sinfonía de este momento.
Cierro los ojos y la oscuridad se revuelve en cientos de imagenes en mi cabeza ¿y si? ¿y si? ¿y si? Me vuelvo pequeña y siento miedo.
Su brazo me envuelve y me acerca a él, mientras me acurruco en su pecho diciendo "adios" a mis miedos.

jueves, 21 de febrero de 2019

Que más da

Todo a su alrededor era un oscuro liquido viscoso que hacia su lecho confortable.
  Desde ahí dentro las voces sonaban, una era aguda y cálida, la otra más grave y acogedora. Lo que más le gustaba era cuando las dos se fundían en una sonora carcajada, era como un gorgoteo.Eso si lo identificaba, el liquido lo hacía a su alrededor cada vez que se movía, aunque últimamente cada vez pasaba menos, no le quedaba casi hueco, y, a las voces se la notaba como inquietas, decían demasiadas veces ¿ que será niño o niña?.
 Al darse la vuelta para notar las burbujitas en su pequeña nariz se preguntaba que seria aquello.
                                     
                                    Pilar Lamuy


                                    19 de febrero 2019 

miércoles, 20 de febrero de 2019

En la ciénaga.

Tu padre un hombre bueno fue.

Pero consumido por el miedo vivía.

Temía lo que más amaba perder.

Hasta que llegó de la ira el día.


En sus ojos, rojo odio.

Hasta las entrañas, sufrimiento.

Sable, de sangre inocente teñido.

El lado oscuro elegido como camino.

JuanJo González

La niña de mi corazón

Como una estrella te vi, el dia que naciste
mis ojos lloraron de alegría, como una bola
redonda y colorada era tu carita.

Han  pasado ocho años y volví a sentir  la pasión 
de verte, una ganas  enormes de abrazarte,
sentada en la segunda  fila y temblando de emoción.

Se oye la megafonía ¡ señoras y señores! en unos
minutos comienza nuestra sesión,  y todo quedo a oscuras
fue la  oscuridad  mas brillante que vi.

En unos segundo se levantó el telón alli estabas tu
brillando en la oscuridad, niña de mi corazón
la bolita roja, así eres tu mi pequeña princesa.
Teresa Moreno. 19-2-2019

Oscuridad.

Negro,
el primero y el último.
Un abrazo
de terciopelo y vacío,
tan suave como letal.

Allí está,
leche tornándose carbón,
papilla demasiado densa.
Las primeras palabras,
un chillido escupido con rabia:
Ajo.

Un sonajero hueco,
carente de música,
tinta que no escribe,
luz que no se enciende.

Sombra de ojos,
opaca
en el brillo sudoroso
de una discoteca.

Una ola de petróleo
y el último recuerdo.
Celos, envidia,
otro chillido escupido con rabia.

Las palabras,
no importa demasiado cuáles,
abren la piel del pecho,
del suyo propio.

Sangre coagulada,
densa, muy densa.
Y un disfraz
negro, muy negro,
haciéndose pedazos.

Sólo necesitaba escupirlo,
cubrirle a él,
todo amarillo,
para saber que el negro
no le llega al corazón,
roto,
muy roto.

Irene,
19 de febrero de 2019.


PD: Perdón, no tengo ni idea de cómo construir versos. Espero que los disfrutéis.

El médico


La oscuridad mal oliente de las cloacas no deja de acompañarle desde entonces. Fue una época tenebrosa, en las profundidades de la ciudad donde el sol no llega ni tampoco la esperanza.

Pero eso pasó, ahora vive en una casa en las afueras o eso se dice. Si paseas por delante se diría que no esta habitada. Todas sus ventanas están cubiertas por gruesas cortinas, sus paredes desgarradas, deslucidas y el jardín una selva de hierbas enrolladas con espinas. Únicamente, un leve humo que sale a veces por la chimenea nos dice que está ocupada.
El tendero, que va una vez por semana para dejarle comida, comenta luego en la taberna que nunca ve a nadie. Al fondo una puerta abierta, oscura y profunda de donde sale un aire frio y húmedo parece dispuesta a engullirle. Apartando la mirada, deja la compra, coge el dinero y la lista de la siguiente semana y raudo sale de la casa.

Y así, semana tras semana.

Cuando está solo pasea por los lúgubres pasillos de la casa, recordando como sobrevivió en aquel submundo. Allí fue abandonado por el entonces dueño de la casa al acabar con él sus experimentos.
Con el tiempo, consiguió volver a su ‘hogar’; y ahora, es él quien experimenta esa fría y húmeda oscuridad con su viejo amigo.

Mercedes


NEGRURA

No intuyo el camino

ni esquivo las sombras,

mi cuerpo he rendido

a esta pena honda.
 
 



Las luces del alba   
suavizan mi rostro,              
y la sangre mana
como un grifo roto.
 
Ya me despedí
de la luna nueva,
del jazmín temprano,
del rojo amapola,
el zarzal, la rosa…
un sudario blanco
cubre mi persona.
 
 
El jilguero calla,
la niebla se posa.
No veo el camino…
no esquivo la sombra.
 
Grétel 19/02/2019
 


lunes, 18 de febrero de 2019

EL BIGOTE.

Miedo, aprensión y algo de asco. Risas incontroladas entre los niños del barrio.
Era lacio, canoso, no demasiado espeso y descansaba en los extremos sobre dos verrugas.
Solo había algo que me daba más pánico que el bigote.
Que mi vecina, la señora Barrera era muy besucona.

Eugenio Blázquez Sánchez | 

domingo, 17 de febrero de 2019

Mirando hacia arriba.

Dias grises con viento de caracola, remolinos y huracanes rápidos como el sonido de una campana, majestuosas imágenes se agolpan en mi retina.

Destellos y reflejos dorados dan vida al mi imaginación, un león que se convierte en niños jugando, un majestuoso castillo con decenas de cúpulas.

Un remolino sin piedad hace romper en pedazos y descargar con furia una tempestad de granizo y lluvia, en unos minutos desaparece todo lo que mi  imaginación creo.
desapareciendo en el  del huracán.
Teresa Moreno.

sábado, 16 de febrero de 2019

Alli

Allí me encontraba otra vez, ante una calle para cruzar. Paralizada por un miedo que no entendía, pero que me impedía dar un paso más.
Allí, ante un semáforo que alternaba sus colores para dar paso a vehículos 
o peatones.
Allí, hipnotizada, inmóvil y sin apenas respiración me hallaba yo aquella tarde, como todas las anteriores, desde el día en que nuestros caminos se separaron en la gran avenida.

Maribel Ayala

viernes, 15 de febrero de 2019

Lobo


Sus ojos amarillos y brillantes son vistos desde lejos. Ocultos en el bosque, amenazadores, avanzan lentos.
Su fondo negro e infinito eriza la piel cuando su cercanía se hace evidente.
Violentos ojos hundidos en su espesa melena de pelo negro.
Rodeados de venas rojas que nos hablan de su sed de sangre en estas noches de luna.

Vamos, respira por última vez pues serás devorado.

Mercedes

jueves, 14 de febrero de 2019

Palestra

Vino rápido hacia mi.
Guapo, presumido, vacilón.

Se vanagloriaba que nunca le habían tocado la nariz. Era estrecha, puntiaguda, de alta alcurnia. Típica narpia de pijo inglés.
A mí me daba asco. Se le veían los orificios nasales como a los cerdos. Algo que no soporto.

Deseaba con todas mis fuerzas tapar esos agujeros. Su guardia baja fue la invitación perfecta para ello.
Lo que fue una nariz paso a ser un amasijo de huesos propios hechos astillas. Le dejé la cara como un cuadro de Picasso.

Ya tenemos nuevo campeón de peso ligero.
JuanJo Gonzalez