(Suena el teléfono)
- Hola, buenas tardes. Servicios de Compañía Lulú. Le atiende Lulú ¿En qué puedo ayudarle?
- ...
- ¿Hola? ¿Me escucha? Aquí Lulú, Servicios de Compañía para la noche o el día.
- Ehhh, sí. Hola señorita Lulú. Encantado de conocerla. Me gustaría contratar un servicio de compañía para esta noche.
- Por supuesto, caballero. Dígame ¿Tiene alguna preferencia?
- Bueno, he visto su anuncio donde presentan su nuevo producto: Androides cambiaformas, creo que se llamaba.
- Eso es. Lo último en el sector y estamos teniendo mucho éxito. Estos androides son una maravilla, pueden adoptar la apariencia de quien desee. Eso sí, no son baratos.
- El dinero no es problema. Cobro una buena pensión como Veterano de la Armada Estelar.
- Perfecto, pues dígame su dirección y esta noche le mando al androide.
Ah, se me olvidaba ¿Alguna especialidad? ¿Sado? ¿Fetichismo? ¿Masoquismo, tal vez? Estos extras se cobran aparte.
- No, no. Con que cambie de aspecto es suficiente. Muchas gracias.
Cuando colgué el teléfono, no sabía qué hacer para matar el tiempo. Así que me volví a duchar y a afeitar.
Usé la loción para el afeitado que solía regalarme mi mujer.
(Tocan el timbre de la puerta)
Las nueve. Es puntual. Al verla entrar por la puerta podría haber pasado por una atractiva mujer de mediana edad sin problemas.
- Hola, cariño ¿Cómo te llamas?
- Eh... Samuel, pero llámeme Sami, señorita.
- Uy, que educado ¿Dispuesto a pasar una noche inolvidable, Sami?
Por cierto, sin ánimo de ofender. Puedo ofrecerte viagra si no tienes. 100 créditos la caja. Una ganga.
- Jeje, no gracias. No la voy a necesitar.
- ¡Vaya! Un machote. Bueno ¿En quién quieres que me transforme, guapetón? ¿Alguna actriz famosa? ¿Una cantante tal vez? Me encanta jugar a adivinar... ¿O prefieres un deportista? Que hable esa boquita.
Le acerqué un álbum de fotos que tenía sobre la mesa.
- Veo que eres un nostálgico. Era muy guapa ¿Cómo la perdiste?
- Fue hace más de 30 años, durante la Primera Guerra Marciana. Mataron a mi mujer en los bombardeos de Madrid.
- Lo siento mucho, cariño. ¿Tienes algún audio o vídeo de ella? También puedo adaptar mi voz.
- No es necesario. Sería su voz, pero no diría lo que siente.
- Perfecto, entonces. Necesito una habitación para hacer la transmutación.
- Puede entrar en mi dormitorio, señorita...
- Esta noche seré Charo.
Me guiñó un ojo y cerró la puerta de mi cuarto. Al cabo de diez minutos la volvió a abrir. Al ver que no salía me decidí a entrar.
En la penumbra estaba Charo, igual que la última vez que la vi. Con la misma ropa y la misma mirada triste que me despidieron al marchar a primera línea de combate en la Luna.
Me quedé paralizado, no supe cómo reaccionar. Ella sí. Se acercó a mí y me abrazó con fuerza.
Tenía tantas cosas que decirle que nunca hice mientras estaba viva...pero no fui capaz.
Sólo pude quedarme llorando, de rodillas, rodeando sus piernas con mi único brazo.
Mientras, ella acariciaba mi cabeza con sus manos sintéticas.
JuanJo González