Es inútil negar a la mente el derecho a pensar, cómo no se puede negar la comida al hambriento, así sin palabras, suelta lo que le parece y aquí está pidiendo perdón si hubiese algo que perdonar.
Partiendo de la base que nadie es más que nadie, según dice en su libro un señor de Cantabria, se habrá de entender que todos tenemos los s mismo s derechos, si estamos al corriente de pago en los impuestos - incluso aún sin estarlo como seres humanos.
El mundo debería pesar y digo bien por arriba, por la vejez y la casa por el tejado, así en vez de subir escaleras las bajaríamos, evitando batacazos. Y no perderíamos años de aprendizaje que al final no interesan, no sirve para nada, si acaso para dar la tabarra al más próximo de los prójimos si está dispuesto a soportarla
(Incompleto)....
Carolina
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