(Escenografía: Escenario totalmente oscuro. Sólo iluminado con dos focos. Uno sobre la locutora de radio, que lleva unos cascos grandes en las orejas y está sentada frente a una mesa con un micrófono y un cenicero en el que hay un cigarro humeante. El otro foco ilumina a Rufino, que está sentado frente a una mesa en la que hay un transistor a pilas, un teléfono de rueda color marfil, una botella de vino a medias y un vaso de cristal. Ambos personajes están de cara al público y separados varios metros. Entre ellos la oscuridad).
- (Se ilumina la mesa de la locutora) Buenas noches, otra madrugada más nos sentamos alrededor de este fuego que es la radio, cuyo calor ayuda a abrir nuestros corazones. Cuéntanos Rufino.
- (Se ilumina la mesa de Rufino) Buenas noches Marga. Yo llamaba por lo del señor Antonio.
- Apaga la radio Rufino, que se acopla. ¿Antonio?
- Uy, perdone. Sí, el hombre que llamó la semana pasada. El que se enamoró de su mascota.
- ¡Ah cierto! la de palos que le cayeron.
- Ya, imagínese. Pues... ¿Y si fuera al revés?
- ¿Perdón?
- Pues que... creo que uno de mis mulos, el Rancio, se ha enamorao de mí.
- ¿Cómo puedes saber que el mulo se ha enamorado de ti, Rufino?
- Bueno... es que cada mañana me trae flores del campo a la cama y me despierta con un beso. Eso antes no lo hacía.
- (Pausa mientras da una calada al cigarro) ¿Y tú qué haces?
- Pues... (bebe un trago de vino) ¿Qué voy a hacer? Uno no es de piedra, mire usted. Y llevo mucho tiempo sólo aquí en el pueblo, Marga.
- Ya, el drama de la despoblación rural. (pausa para otra calada) Muchas gracias por tu llamada Rufino. Estate atento al transistor por si algún oyente puede aconsejarte.
- Bueno... ¿Puedo saludar?
- !Pero rapidito eh!
- Rancio, sé que me estás escuchando... (se ilumina en la pared del escenario la foto de un mulo con un walkman y auriculares). Que sepas que ya no es sólo físico, que nadie me ha querido como tú y nunca he sentido por alguien lo que siento por ti. Y... delante de toda España... te pregunto... (bebe otro trago de vino) si te quieres casar conmigo, Rancio. Buenas noches, Marga.
- Buenas noches, siguiente llamada. (calada) ¿Merche?
- (Se ilumina la mesa de un nuevo personaje) Sí, soy yo. Yo quería hablar de la señora adicta a los polvorones que le sobran de las navidades...
JuanJo
Genial no paro de reír. Podrías seguir y seguir y seguir .... Con el programa
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