Algún día me iré,
algún día el cansancio será mi enemigo,
algún día mi voz se llenará de silencio,
se callará sin reservas,
se consumirá en la espera,
paladeando palabras que aún recuerdo,
empapadas de nostalgia
y todas aquellas de las que me olvido.
Algún día me iré,
con mi soledad, sin que elija yo el camino,
aquel que un día sembré de esperanza,
alimenté con errores,
bebiéndome el elixir de todo lo indefinido.
Me sacié de besos,
me dejé llevar en un cruce de caminos,
me perdí por dentro, descolgué mis gritos,
me jacté de mis propios desaires,
bebí de otros pechos prohibidos.
Acaricié nombres que quemaron mi aliento,
vacié mis manos de caricias,
retiré con insolencia la mirada,
me quedé por dentro vacio
y por fuera los sentidos…,
ya no contaban,
no sentían el tacto prohibido,
no miraban mis ojos lascivos con ganas,
no saboreaba bocas pintadas,
ni tan siquiera escuché tu llamada,
susurrando mi nombre al oído,
ni aspiré con deseo tu fragancia,
ni me emborraché de rosas y vino.
Algún día me iré,
minúsculo,
como grano de arena que colma el desierto,
efímero como un suspiro,
frágil como rama que dobla el viento,
o como el reproche de tu mirada,
que duele en lo más profundo del alma,
sin que pueda detenerlo.
Algún día me iré,
vacio, por fuera y por dentro,
Vacio...
Manuel
Bravo!!!!
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