Cuando llega el silencio, se ordenan y aparecen estas historias.

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miércoles, 20 de febrero de 2019

Oscuridad.

Negro,
el primero y el último.
Un abrazo
de terciopelo y vacío,
tan suave como letal.

Allí está,
leche tornándose carbón,
papilla demasiado densa.
Las primeras palabras,
un chillido escupido con rabia:
Ajo.

Un sonajero hueco,
carente de música,
tinta que no escribe,
luz que no se enciende.

Sombra de ojos,
opaca
en el brillo sudoroso
de una discoteca.

Una ola de petróleo
y el último recuerdo.
Celos, envidia,
otro chillido escupido con rabia.

Las palabras,
no importa demasiado cuáles,
abren la piel del pecho,
del suyo propio.

Sangre coagulada,
densa, muy densa.
Y un disfraz
negro, muy negro,
haciéndose pedazos.

Sólo necesitaba escupirlo,
cubrirle a él,
todo amarillo,
para saber que el negro
no le llega al corazón,
roto,
muy roto.

Irene,
19 de febrero de 2019.


PD: Perdón, no tengo ni idea de cómo construir versos. Espero que los disfrutéis.

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