Cuando llega el silencio, se ordenan y aparecen estas historias.

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miércoles, 10 de abril de 2019

Albedrio

Buscaba en la bolsa de las palabras su historia.
Como todas las mañanas, cuando el sol aún no había salido, sacaba la bolsa de palabras que tenía debajo de la cama y fabricaba el día de alguien; como quien construye un barco que luego sale a alta mar.
Ponía mucho cuidado en meter la mano la bolsa. No solía mirar, solo se dejaba llevar por su calor y si estaba nublado le gustaba coger cálidas pero si había tenido pesadillas cogía las heladas como la muerte. O si aún se encontraba en un duermevela, le gustaban las templadas, compañeras entre sabanas.
Con unas cinco palabras tenía suficiente para comenzar a tejer la historia.
Y poco a poco la iba dando forma. Cuando ya tenía suficiente cuerpo, abría la ventana y la soplaba al viento.
Entonces, se quedaba mirando que rumbo tomaba. Sabía que allá donde llegara iba a suceder eso que él había decidido que pasase; aunque siempre le gustaba echar una pizca de albedrio que le sorprendiese.
Mientras desaparecía le gustaba imaginarse quien la recibiría y como resultaría el final.
Pero eso ya es otra historia.

Mercedes 

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