- ¿Dejó alguna pista el asesino?
- Sólo si conoces chino cantonés arcaico.
- ¿Perdón?
- La disposición de los alfileres, querido Watson. Es un antiguo pictograma de un dialecto hablado en la provincia meridional de Guangdong.
- Vaya. ¿Por qué será que no me sorprende que usted sepa chino cantonés arcaico?
- Hay muchas cosas de mí que aún no conoce, querido Watson.
- ¿Y qué pone?
- Un lugar, un momento. Es una cita.
- ¿Y el robo de las mariposas?
- Bien conocido es, querido Watson, que la solución de polvo de ala de mariposa mezclada con goma arábiga en proporción de uno a cuatro es un poderoso afrodisíaco muy utilizado en Indochina.
- Vamos, que te pone como un semental del condado de Hanover.
- Doctor Watson, modérese por favor.
- Ejem, le ruego me disculpe. Pues parece que este caso apunta a Fu ManChú.
- Elemental, querido Watson.
JuanJo González
Que bueno, Juanjo, y te salió así? De golpe?
ResponderEliminarDe golpe, de golpe...no, jajaja. Este ejercicio ha sido de los más complicados para mí. Primero quise hacer una narración pero creo que no es lo mío. Y luego tiré por el camino del diálogo. El tema del asesinato y de las agujas me llevó a lo detectivesco y a la acupuntura china.
ResponderEliminarCiertamente mi querido Juanjo, el análisis reposado de tu escrito, da la dimensión correcta de tu ingenio. Aplaudo tu iniciativa de releer tranquilamente lo escrito.
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ResponderEliminar...en clase