Bebí tanta gaseosa que cuando salí del bar empecé a elevarme
como un globo. Me agarré al bolso de una señora y enfilé directamente hacia la
copa del árbol más próximo. Al pasar intenté agarrarme a una de las ramas, en
un desesperado intento de sujetarme, pero subía con tanta fuerza y la rama era
tan frágil, que no logré mi objetivo.
Cada vez más lejos, escuchaba la voz de la dueña del bolso: _¡Al ladrón, al ladrón! -gritaba como una posesa_ ¡Se lleva mi bolso!, ¡Mi vida entera va en él!.
Mientras, yo seguía mi periplo a 300 metros de altura. Pasado
el susto, y como soy de aprovechar el tiempo, decidí tomármelo con calma y
empecé a sacar cosas del bolso, que parecía de cuero bueno; por si alguna fuese
de utilidad: una agenda, kleenex, sombra de ojos, perfume, pantis, dos pares de
gafas, monedero, tickets de descuento del supermercado… Prácticamente había
vaciado el bolso, cuando encontré un gurruño de papel. Era el recorte de un
artículo, cuyo título rezaba: “Google: El
conocimiento sin límites”. Así pues, saqué el móvil y como tenía muy buena cobertura
busqué: “Descenso rápido e indoloro con
acúmulo de gas”, y ante mí apareció la solución.
MORALEJA: Es importante usar las palabras
correctas para resolver cualquier situación, si queremos obtener el resultado
deseado.
Un escrito con moraleja, tiene premio doble. ¡Viva el ingenio!
ResponderEliminarVaya viaje.... Muy imaginativo. Me gusta 👍
ResponderEliminar